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"El paisaje cercano lo consolaba tanto como a otros les consuela la religión o la música". Robert Macfarlane, The Old Ways

martes, 16 de febrero de 2021

Vallée d'Eyne/Vall d'Eina, Pirineos Orientales, 28-30 de julio de 2020

 Crónica de una inolvidable excursión por el valle de Eyne, ubicado en la Alta Cerdaña. Destino pirenaico lejano para nosotros, un grupo de entusiastas botánicos llegados desde Jaca, Canfranc, Monzón, Zaragoza, Tarazona, Barcelona y Argelès-Gazost.

 

Xatartia scabra (julivert d'isard), umbelífera endémica arcaica pirenaico-oriental, una de las especies más destacadas de los pedregales de altitud de Eyne y Núria

Nuestra base logística en Matemale, el acogedor hotelito "La Belle Aude". La localidad, situada en el Capcir, se encuentra a unos 1500 m de altitud

La tarde de nuestra llegada, el 28, damos un paseo por los alrededores de Matemale y vemos algunas plantas interesantes, como este Lupinus polyphyllus, planta naturalizada originaria del NW de América
Equisetum sylvaticum. En el Pirineo solo se ha encontrado en su vertiente norte en esta zona y otras próximas, y además en Hautes-Pyrénées
Parte del grupo indagando sobre los Carex de los prados húmedos
Filipendula ulmaria y Epilobium angustifolium junto a un pequeño curso de agua entre prados
 
Día 29 de julio. Estamos en la Vall d'Eina/vallée d'Eyne, ilusionados por la cantidad de especies interesantes de plantas que atesora el enclave, probablemente el más visitado del Pirineo a lo largo del tiempo por los botánicos franceses. Nos guía Ignasi Soriano, excelente conocedor tanto de la flora como del terreno. En la imagen, Lonicera alpigena
Tambíén es famoso Eyne por sus mariposas. En la imagen, Mellicta athalia
El grosellero espinoso Ribes uva-crispa en un claro del bosque
Saxifraga aspera, orófito alpino que alcanza la parte oriental de los Pirineos
Endressia pyrenaica, una de las especies destacadas que pudimos encontrar en Eyne
Daniel Gómez y Gabriel Montserrat en plena observación y disfrute de la flora eynense
Uno de los momentos culminantes del día fue sin duda encontrar esta ranunculácea endémica, Delphinium montanum, nueva para casi todos nosotros. Vive en pastos pedregosos por encima del nivel del bosque
Sedum villosum crece en los pastos húmedos y junto a manantiales
El Orri de Baix, albergue pastoril de planta circular
Sedum rupestre sobre un tronco arrastrado hasta el borde del torrente de Eyne
Primula latifolia. Habrá que venir antes para verla en flor. Presenta una distribución similar a Saxifraga aspera
Pulsatilla alpina subsp. apiifolia con sus vistosas fructificaciones. Gentiana burseri en las inmediaciones
Todavía estamos en el piso subalpino. Espléndidos caballos y yeguas los de Eyne. En sus laderas soleadas domina Cytisus oromediterraneus
Otra de las plantas más vistosas que se pueden encontrar en el valle, Potentilla fruticosa, rosácea leñosa como su epíteto específico indica. Suele vivir junto a los torrentes y manantiales
Potentilla fruticosa. Escasea en la vertiente norte de los Pirineos (sectores central y oriental) y es rarísima en la parte española aragonesa
Seguimos ascendiendo hacia la cabecera del valle, donde abunda Veratrum album, que ya está en fruto
Llegando al límite inferior del piso alpino. Ya vemos los altos collados que separan los valles de Eyne y Núria
Cophopodisma pyrenaea, muy frecuente en los pastos
Ascendiendo hacia el collado de Eyne encontramos grandes manchas cenicientas de la vistosa endémica pirenaico-oriental Jacobaea leucophylla (Senecio leucophyllus), que también existe en una localidad extrapirenaica, el Mont-Mézenc del Macizo Central Francés
 
Papaver lapeyrousianum, endemismo del Pirineo y Sierra Nevada, crece en las vertientes esquistosas cercanas a los collados
Ranunculus parnassifolius subsp. parnassifolius, exclusivo de los pedregales del Pirineo centro-oriental.
Escribían los botánicos franceses Baudière y Serve, sobre la pervivencia de un grupo de plantas muy adaptadas -entre las que se cuenta este ranúnculo- en estos medios tan aparentemente hostiles para la vida vegetal:
Es un carácter edáfico absolutamente constante, el de la presencia,
a escasa profundidad, bajo una cubierta superficial de piedras heterométricas que incluso puede faltar localmente, de una matriz fina muy
abundante y siempre saturada de agua, hasta en medio de los veranos
más secos, en sus partes profundas.
Estamos en el coll d'Eina o de Núria, a 2665 m. Enfrente, la Torre d'Eina/Tour d'Eyne o Pic de la Llosa (2832 m)
Víctor Ezquerra asciende las suaves pendientes que llevan a la cumbre del Pic d'Eina, de 2794 m
Androsace halleri en el coll de Núria. Endemismo alpino-pirenaico-cantábrico, que en los Pirineos solo se ha encontrado en la parte oriental. Destaca por sus hojas recurvadas hacia abajo en el ápice
Biscutella intermedia
Iniciamos la vuelta. Víctor baja "surfeando la ladera" entre una población nutrida de Jacobaea leucophylla
Víctor en la Coma d'Eina
Ladera sur de la Torre d'Eina, con pastos discontinuos en gradines de Festuca eskia en las partes más móviles
Avenula versicolor, con Pedicularis pyrenaica asomando en fruto en la parte inferior izquierda
Oxytropis halleri
Matorrales de rododendro. Continuamos el descenso, aún nos queda un buen trecho
Cena reparadora después de un dia intenso de montaña y botánica. A la izquierda, Jeanne-Marie, José Vicente, Gabriel y Víctor. A la derecha, Guy, Antonio, Javier y Daniel
30 de julio. Al inicio del viaje de vuelta, parada obligada en una de las pocas localidades de Ligularia sibirica en los Pirineos
Ligularia sibirica crece en pastos higroturbosos a unos 1600 m de altitud, en compañía de otras plantas muy raras como Carex cespitosa
Brenthis ino. Sus larvas se alimentan de rosáceas de los prados húmedos, como Filipendula ulmaria o Sanguisorba officinalis
Juncus acutiflorus
Hacemos el viaje de vuelta por el Port del Cantó para llegar a Sort y de ahí al Port de la Bonaigua para entrar en la Vall d'Arán, pues nos esperan allí André Vives, Evelyne Hausher y Joserra López Retamero. En las inmediaciones del puerto de montaña hay otra planta interesante que ver, Matthiola fruticulosa subsp. valesiaca
Laderas calcáreas soleadas. También la entomofauna trae emociones (de momento sin resolver)
Vimos Matthiola valesiaca en flor y fruto. Otro orófito alpino que alcanza los Pirineos en muy pocas localidades del sector central, todas ellas en Cataluña
Carex liparocarpos
Relajados, disfrutamos de otra estupenda jornada de botánica pirenaica
El sonriente grupo
Comunidad de laderas calcáreas soleadas en el piso subalpino, con Sempervivum tectorum, Sedum album y Galium verum
Baqueira-Beret. La montaña transformada para adaptarla a los gustos urbanitas de los llamados "deportes de invierno"
Potamogeton natans en una lagunita de la Bonaigua
Lestes sponsa en tándem
Última parada antes de despedirnos, para admirar el arte románico en la portada de la iglesia de estilo lombardo de Sant Esteve de Betrén, junto a Viella
 
Geranios, siempre agradecidos en los balcones y ventanas de los pueblos del Pirineo

2 comentarios:

  1. Enhorabona per aquesta esplèndida crònica estival!
    I també per les excel·lents fotografies!

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  2. Maravilloso reportaje. Qué hermosura de fotos. Muchas gracias, José Vicente.

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